martes, 2 de junio de 2009

Partiendo


El gris del cielo limeño ya estaba pesándome en los hombros, me aplastaba la boca del estómago y no me dejaba respirar. El vapor caluroso de mi ciudad casi natal, Piura, me recibió con aires de humo y buena gente. En el carro de mi buen amigo Koki viajo por las pestilentes calles cerca al río y mis pestilentes dedos verdes se queman por la angurria causada por el viaje tan esperado: llegué!

Una casa un poco karmeada con olor a niñez me recibe y me acaricia, aunque me siga enfrentando a cada instante. La perrita sale, me chilla, me orina, se alegra con mi presencia y yo sólo me puedo sentir ingrata por abandonarla. En fin, sin más sentimentalismo, pasan unos días con la gente piurana, que me sonríe, me mima, me engríe.

Ya saliendo en El Dorado con dirección a Órganos miro el paisaje casi anestesiada y empiezo a contar los minutos para llegar al mar. Habré pasado unas 20 veces por Sullana, desde hace unos 20 años, y aún sigo viendo la misma herida abierta, esta ciudad sangra y yo al igual que muchos, con resignación petrificada, sólo la miro asustada. Colores desbordan la carretera de Sullana, así es Piura, el norte, el calor, yo.



Ya en Órganos busco hospedaje con mi complice de viaje, Joao, encuentro un lugar antes visitado con sabor amargo, pero no importa, me tengo que abstraer. Es el buen Pánfilo el dueño del lugar, me reconoce y me hace el descuento respectivo. Este es, sin duda, el mejor lugar frente al mar, a precio casi popular.


Corremos a la playa y buscamos el lugar mas alejado y desértico, nada dificil para esta playa en Junio. Prendo, apago, me sumergo en el mar, giro, bailo y la terapia empieza. Respiro, me estiro, salto y exhalo. Un mundo de ideas se me vienen a la cabeza, ya las empiezo a dominar. Me adueño de mi cuerpo, ya está respirando otra vez.


El hambre nos impulsa a dejar la soledad y a abrirnos en busca de comida. Como viajeros mochileros principiantes nos empezamos a aduéñar del mundo y tomamos el primer bus a Mancora para averiguar los horarios de los buses a Guayaquil, porque camarón que se duerme se lo lleva la corriente, y la responsabilidad de hacer de este viaje algo organizado es primordial si queremos en dos meses y medio cruzar el continente.


Sale el sol y nos espera un día largo, así que una buena despedida a la playa es infalible. Trotadita, yoga, chapuzón y cual reyes nos disponemos a empacar para cruzar la frontera.

Lo de reyes se quedó en el tintero, pues sin haber pasado más de 24 horas de nuestra gran aventura ya perdimos el bus a Guayaquil, se podría decir que nos dormimos y la corriente nos jaló, pero como los ánimos son buenos y la aventura también, dejamos el infortunio atrás y seguimos adelante. Nos subimos a otro bus y partimos. Todo va bien hasta la frontera, en donde, por burocracia más que por identidad, decidimos dejar nuestra nacionalidad peruana para transformarnos en chilena yo y portugués Joao. Los peruanos debemos pedir visa a todos los paises centroamericanos. Así que con cinismo me despido del Perú como peruana sin siquiera asomar el pasaporte chileno en migraciones, eso hubiese sido una torpedad sabiendo que los chilenos en Perú son, por no decir odiados, menos queridos. Y en Ecuador cual chilena abanderada, por las buenas relaciones de estos paises, saco mi nacionalidad chilena para seguir adelante, pero plop! no podia ser tan fácil, ellos requieren la salida del Perú en el mismo pasaporte con el que se entra al bananero país del Ecuador, asi que sin sangre en la cara el muy atrevido policía nos invita a pasar a la oficina, que estaba al mismo tiempo, siendo ocupada por otro policía fraudulento que busca sobornarse, así que el estacionamiento de la oficina sirve de perfecto confesionario para que después de tanta explicación nos diga que depende de nosotros, o mejor dicho de nuestros bolsillos, ni modo, ellos deciden finalmente si entras o te quedas tirando cintura en la caótica frontera Perú-Ecuador. Diez dólares fueron la visa a Ecuador, que tanto se parece a nuestro Perú.

Ecuador empieza a ser amable, los árboles bananeros nos agrandan el camino y mi libro Cambio de Piel, que no deja de describir mi historia en letras sabias de Carlos Fuentes, son perfectos para dejar pasar las 4 horas a Guayaquil.
Y así, como el mundo da vueltas y todos volvemos a un punto de partida, el bus se malogra y retornamos al frustrado Cifa que nos abandonó en Máncora. Bien, como si nada hubiera pasado en las 8 horas previas, llegamos a Guayaquil.


Guayaquil me recibió con ánimos bajos, es que después del día terapéutico en la playa, cual viaje de hongos o película surrealista de Jodorowsky ¿qué se puede esperar en una ciudad, que además todos nos advierten es peligrosa?. La felicidad de Jowi, completamente entendible además, me es contagiada, que es lo único que permito que se me pege. Le agradesco y lo sigo.

Así, terminamos la noche en Guayaquil para dar paso a un día de caminatas y museo en la popular Guayami, denominada así por algunos quiteños, por su parecido a Miami, después de la construcción del famoso malecón 2000 de esa ciudad.

Ya es de día y Guayaquil prendió el calor, el tráfico, la gente. Esa gente linda de varias mezclas y razas, de ojos grandes y labios carnosos, con curvas y músculos predominantes y un acento cantadísimo, que acompaña una risa placentera y cómplice.
El MAAC (museo antropológico y de arte contemporáneo) nos abre sus puertas para mostrarnos algo del arte ecuatoriano. Aquí encuentro un poco de historia de Ecuador, sobre su biodiversidad y sus primeros pobladores.
En el mismo museo me encuentro con Dario Ortiz, un colombiano que llegó a Ecuador desplazado por la guerra interna de su país. La fuerza y pasión en sus pinturas renacentistas-contemporáneas se salen del lienzo dejando entrever las entrañas de este fabuloso pintor. Me miro.




Apesar de que dejé mi trabajo, "No Apto para Adultos" (www.napa.com.pe) hace unos días, aún lo llevo dentro, y es que al ver a adolescentes protestando por hacer valer sus derechos siempre me hará ser partícipe, aunque no sea en Perú. Este grupo de escolares pedía evaluación para sus profesores, ellos saben que su eduación está lejos de ser buena, pues sus maestros sólo dictan clase y no enseñan con vocación. Lo que piden es más que justo. Y aunque muchos no lo saben en Ecuador las protestas son muchas veces escuchadas. Los ecuatorianos han logrado votar a algo así como 3 presidentes en 5 años.

Para nosotros los peruanos suena increible escuchar que las Fuerzas Armadas apoyaron al pueblo, logrando derrocar a los presidentes corruptos que no trabajan por el país. Cosa que sería más que necesaria en mi convulsionado país, en donde, Alan Garía, un presidente fascista dice; y lo escuche en la televisión ecuatoriana, que los indígenas no son ciudadanos de 1era clase para decidir sobre las tierras de los peruanos. Sr presidente: fuck you, mejor súbete al caballo ponte el sombrero y petrifícate en la plaza mayor cual pizarro moderno. Las tierras por las que los indígenas luchan son primero que todo de ellos, no sólo por haber mantenido viva sus culturas sino porque tambien gracias a ellos se han conservado tradiciones milenarias de curación, que además y con mucha ignorancia el Gobierno no ha sabido apoyar ni difundir.
Caminado por las calles de Quito voy leyendo a la sociedad y, cual espejo de mi país, voy leyendo lo que pasa en Perú. Que pena, estoy lejos y no me queda más remedio que escribir y contar a quien pasa a mi costado que el Perú está en llamas.
Hace falta más sangre hervida en los peruanos citadinos, y me incluyo, para salir a protestar por algo más que un derecho patriótico, que es la amazonía, sino por la muerte de seres humanos tan olvidados por nosotros, porque todos en cierta medida, somos responsables de la indiferencia con nuestros hermanos de la selva. Perdón, y no es suficiente. Hay que salir a la calle, escribir en la paredes y no dejarnos avasallar por el conformismo, lacra que corroe cada vez más a la humanidad.

7 comentarios:

nataX dijo...

asi es mi campesina galactica, me parece verte crecer y crecer tan rapido, una vez estuviste aqui y ahora vuelves como peregrinando te espero y te quiero velo todo cuentamelo todo

kmil dijo...

Me parece increible todo lo que estás pasando, conociendo y todo lo que conocerás. Además me parece IN-CRE-I-BLE la buena onda con que lo llevas y la buena onda en la que lo compartes. sigue pasándola lindo vania! te extrañamos mucho. mua!

Bruno B dijo...

"Sr presidente: fuck you, mejor súbete al caballo, ponte el sombrero y petrifícate en la plaza mayor cual pizarro moderno"

Me parece una de las maneras imaginarias más limpias de deshacerse de García ever. Que tal imagen! Lo mejor es que quedaría como pieza principal de un -también imaginario- Museo de la Vergüenza que nos recuerde que siempre tenemos que estar alertas a los planes de la corruptela, que no respeta ni siquiera vidas humanas.
Muy buen post, sigue mandándolos!

MULUC dijo...

Experiencias van y experiencias vienes, lo importante es compartirlo..Gracias por sus comentarios tan alentadores...Y que se cree el museo de la vergüenza!

cecy dijo...

me alegra mucho vanita,saber que lo estas pasando tan bien y conociendo tantos y diferentes lugares,me emociono mucho ver tus fotos y conocer detalles de tu viaje.Te quiero muchisimo hijita.besitos cecy

Richardo dijo...

Que te sigas llenando de experiencias; como nos relatas en tu diario, buenas y malas, espero que la mala sea aquella al cruzar la frontera. Besos y que la travesía continúe.

Leticia dijo...

Me gustó tu viaje Vania !! Tú ves lo que otros no vemos y como lo has descrito....eres una excelente compañera de viaje; que suerte de los que estuvieron acompañándote.
Besitos, Lety.